Créditos sostenibles se integran a la operación empresarial

10 DE MAYO DE 2026

El financiamiento sostenible gana cada vez más espacio en Ecuador y deja de estar vinculado únicamente a proyectos de infraestructura o construcción. Hoy, las empresas buscan incorporar criterios de sostenibilidad directamente en sus operaciones productivas, con inversiones que no solo generan impacto ambiental, sino también eficiencia y competitividad.

Según registros de la Superintendencia de Bancos, el saldo de la cartera de finanzas verdes alcanzó los US$ 1,999 millones hasta diciembre de 2025. Estos recursos se destinan principalmente a actividades productivas vinculadas con soberanía alimentaria, energía, procesos industriales, manejo de desechos y patrimonio hídrico, entre otros sectores estratégicos.

La tendencia refleja un cambio en la visión empresarial sobre la sostenibilidad. Si en un inicio el financiamiento verde se concentraba en infraestructura sostenible, actualmente las compañías priorizan proyectos que transformen su operación diaria y permitan reducir costos, optimizar recursos y responder a las exigencias de los mercados internacionales.

Uno de los sectores pioneros en esta transición es el camaronero, con fuerte presencia en el cantón Eloy Alfaro (Durán), en la provincia del Guayas. Frente al crecimiento acelerado de las exportaciones, varias empresas acuícolas impulsaron procesos de electrificación en piscinas camaroneras para sustituir combustibles fósiles como diésel o búnker en los sistemas de aireación y alimentación automática.

Además de disminuir las emisiones, estas inversiones generan eficiencias operativas relevantes, en rendimiento y costos. De acuerdo con la Superintendencia, el 51% del financiamiento sostenible se concentra en actividades climáticas relacionadas con soberanía alimentaria, categoría que incluye agricultura, ganadería, acuacultura y pesca.

La distribución geográfica de la cartera verde también evidencia el peso de los principales polos productivos del país. El 52% del financiamiento se concentra en Guayas, seguido de Pichincha con el 24% y Manabí con el 11%.

En paralelo, diversas empresas han apostado por alternativas de generación energética para complementar el suministro público. La instalación de paneles solares y pequeñas plantas hidroeléctricas se ha convertido en una estrategia para fortalecer la continuidad operativa, especialmente tras los recientes períodos de racionamiento eléctrico.

En este segmento, Banco Guayaquil ha financiado varios proyectos de transición energética. Uno de ellos corresponde a una productora de hielo en la provincia del Guayas, que implementó un sistema de paneles solares conectado a su planta industrial para abastecer parte de la energía en su operación.

Por otr aparte, la infraestructura sostenible continúa siendo uno de los ejes del financiamiento verde. Actualmente, el 17% de la colocación crediticia se destina a construcciones con certificaciones internacionales como LEED o EDGE, enfocadas en eficiencia energética y uso responsable de recursos.

Entre los proyectos destacados figura el Centro Logístico Itulpark, financiado por Banco Guayaquil. Este parque logístico sostenible se ubica en Quito, provincia de Pichincha. Itulpark se caracteriza porque sus cuatro naves industriales incorporan estándares de eficiencia que permiten reducir en más del 40% el consumo energético y en más del 20% el uso de agua.

De forma general, la expansión del financiamiento sostenible continuará impulsada por nuevas fuentes de recursos, como bonos temáticos y créditos sindicados internacionales. En ese contexto, el sistema financiero enfrenta el desafío de mantener capacidad de fondeo suficiente para responder a la creciente demanda empresarial.

Las exigencias de competitividad y sostenibilidad de los mercados globales están acelerando la incorporación de estos criterios en la actividad productiva ecuatoriana. Más que una tendencia, la sostenibilidad comienza a consolidarse como parte estructural de la operación empresarial.